EL ARMAMENTO DE LOS REVOLUCIONARIOS ARMAMENTO PREVIO EL «TURQUESA» El caso más sonado de la fase de armamento previo fue el del «Turquesa», vapor que trasladó a Asturias un importante contingente de efectivos militares, resultado de una operación camuflada de compra al Consorcio de Industrias Militares con destino simulado a Etiopía. El destino real de la mercancía gestionada por Indalecio Prieto era Madrid, para lo cual, inicialmente, se había pensado efectuar un desembarco en Huelva y Málaga; este plan fue descartado por la fuerte vigilancia policial en Andalucía; en respuesta a la huelga campesina del verano de 1934, se fijó como nuevo punto de fondeo una zona poco vigilada de la costa asturiana. A primeras horas de la madrugada del día 11 de setiembre, un despiste del capitán del barco, Manuel Mejada, retrasó la operación de trasbordo de la mercancía a varias lanchas pesqueras y, asimismo, provocó la alerta policial. Las tres primeras barcas que cargaron en el «Turquesa» se trasladaron hasta La Portiella, en San Esteban de Pravia, donde aguardaban tres camionetas. La rápida intervención policial impidió que se descargasen 188 cajas (...) y apresó una de las camionetas averiada en el momento de arrancar, y obligó a la huida de una lancha río arriba, en dirección al Valduno. La Guardia Civil pudo recuperar un total de 63 bultos, de los 329 de que constaba el cargamento, apresando 500 fusiles Mauser, 15 ametralladoras, 116.000 cargadores, bombas de mano, etcétera. DIAZ NOSTY Historia de Asturias. Tomo 8. Ayalga Ediciones. Págs. 231-232. Salinas, 1977 DE MADRUGADA FUE DESCUBIERTO UN IMPORTANTE ALIJO DE ARMAS Y MUNICIONES EN SAN ESTEBAN DE PRAVIA COMO COMPLICADOS EN ESTE ASUNTO, HAN SIDO DETENIDOS 23 INDIVIDUOS, FIGURANDO ENTRE ELLOS SIGNIFICADOS SOCIALISTAS. LOS SEÑORES GONZALEZ PEÑA Y AMADOR FERNANDEZ NO FUERON DETENIDOS POR HABER ALEGADO SU CONDICION DE DIPUTADOS (...) Según me comunicó un telegrama del Alcalde de Muros de Nalón, esta madrugada se observó un movimiento de gentes y automóviles en aquel lugar, que infundió sospechas a los vecinos y agentes de autoridad. Inmediatamente se puso en movimiento la fuerza pública, sorprendiendo un importante alijo de municiones y armas de fuego, cuya cuantía no se puede aún especificar, porque no se han abierto las cajas, que son 75, conteniendo todas ellas, al parecer, cartuchería de maüser. Además se ha cogido una cantidad de armas cortas, procediéndose, seguidamente, a la detención de 23 individuos, ocupándoseles a algunos varias armas cortas de fuego y cartuchos de pistola, revólver y escopeta. EL CARBAYON Martes, 11 de Septiembre de 1934 ARMAS PROCEDENTES DE LAS FABRICAS DE ASTURIAS Otra fuente menos legal de suministros lo fue la Fábrica de Armas de Oviedo, con personal desmilitarizado por la República y sindicado, mayoritariamente, en la UGT. (...) Fue a raíz del resultado de las elecciones de noviembre de 1933 cuando se comenzó a sacar de la fábrica una partida de material de guerra, importado de Africa a raíz del desastre de 1921. «Estudióse —dice Benavide— en los Comités el proyecto y acordóse sustraer cincuenta armas. Se consideraban ya las posibilidades de un alzamiento armado y, con vistas a él, inicióse la tarea de aliviar los talleres en los que se guardaban los restos guerreros de las derrotas africanas (...). El armamento se sustrajo al principio despiezado: las piezas de mayor volumen, la culata y el fusil, ocultábase en los monos de trabajo, y el cajón del mecanismo, en la ropa de los que se mudaban antes de salir. Las armas salían diariamente en número de cuatro, cinco, diez..., según las facilidades que se encontraban. Pero después de las elecciones «iAbajo el marxismo!», previendo que la revolución se precipitaba, intensificóse la saca en grandes cantidades. El movimiento anarquista de diciembre del 33 interrumpió la «operación», al ser redoblada la vigilancia durante algunas fechas. Luego prosiguió la sustracción, que se enviaba a las cuencas mineras, para su montaje y puesta a punto. Circularon, a nivel de dirección, rumores de los robos de material, pero no pudieron confirmarse, ya que el depósito africano no estaba contabilizado y era lo suficientemente numeroso como para no infundir excesivas sospechas. Lo que sí apreció la dirección fue una disminución en las municiones, pero el hecho no tuvo mayor repercusión que la exigencia de partes sobre uso de municiones en pruebas de armamento. En las vísperas de la Revolución, añade Benavide, «el total de armamento sustraído se elevaba a dos mil fusiles y a nueve ametralladoras pesadas». DIAZ NOSTY La Comuna Asturiana. Revolución de Octubre de 1934. Págs. 105-107. Madrid, 1974 FABRICACION DE ARMAMENTO EN LAS JORNADAS REVOLUCIONARIAS Durante los días de Octubre, diversas fábricas permanecieron en funcionamiento, generalmente al servicio de las necesidades revolucionarias, improvisando una producción de diversos artefactos de utilidad bélica. Construyeron camiones blindados, bombas y municiones, catapultas para el lanzamiento de dinamita, etcétera; en definitiva, todo aquello que pudiera paliar la falta de material adecuado en la prolongación de la contienda. DIAZ NOSTY La Comuna Asturiana. Pág. 270. Madrid, 1974 LOS INGENIOS BELICOS DE LOS REVOLUCIONARIOS (...) Indudablemente el blindado de los tanques era hábil. Una a modo de garita, con troneras a los lados, encerraba por completo la carrocería; el baquet, igual que el motor y los neumáticos, se cubrían con planchas curvas rasando el suelo. En apariencia, ni un punto débil. Todo el armatoste, para facilitar el desplazamiento de los proyectiles, iba embadurnado con una espesísima capa de grasa consistente (...). Inscripciones rojas y negras pregonaban su filiación: «FAI. Comité CNT de La Felguera». Cada camión iba dotado de una ametralladora y cinco hombres (...). Diario de Madrid, 6 de noviembre de 1964, citado por Bernardo Díaz Nosty, La Comuna Asturiana. Pág. 271. Madrid, 1974 (...) Los obreros cortaron las láminas que había preparadas para la construcción de vagones, y dándoles forma de aristas y reuniendo toda la metralla que pudieron, llegaron a fabricar hasta 40 camionetas de bombas, que salieron para los distintos frentes de Oviedo y de las fronteras de León, especialmente Campomanes (...). Texto citado de B. DIAZ NOSTY sacado del periódico «El Liberal». 25-X-34. La Comuna Asturiana. Revolución de Octubre de 1934. Pág. 272. Madrid, 1974 (...) Otros ingenios fueron las planchas metálicas, a modo de petos, facilitados a los revolucionarios que combatían en las filas de retaguardia; parece ser que estas corazas restaban movilidad y apenas fueron útiles. Tal vez donde la imaginación de los constructores encontró el artefacto más práctico fue una especie de catapulta de avanzada concepción, que suplía el riesgo humano en el lanzamiento de las bombas de dinamita, a la vez que las desplazaba a distancias inalcanzables por el impulso humano (...). Texto de B. DIAZ NOSTY La Comuna Asturiana. Revolución de Octubre de 1934. Pág. 272. Madrid, 1974 LA TOMA DE LA FABRICA DE CAÑONES EN TRUBIA La fábrica se encuentra defendida por 24 oficiales con diversos grados, técnicos y 25 soldados (...). (...) diecisiete hombres de absoluta confianza del Comité local actuaron armados de fusiles, tras vencer una pequeña resistencia en una de las poblaciones de la fábrica (...). La sorpresa permite a los revolucionarios desarmar a la mayoría de los soldados. Texto: PACO IGNACIO TAIBO Historia General de Asturias. Ed. Silverio Cañada. Tomo VII, pág. 186. Gijón, 1978 LA FABRICA DE EXPLOSIVOS La orden es mantener el cerco estrecho sobre la fábrica, dejándose ver, pero a suficiente distancia. No disparar bajo ninguna circunstancia (...). La orden es comprensible. Cualquier disparo accidental puede hacer volar dos toneladas de explosivos que allí se encuentran almacenados: dinamita, trilita, pólvora... A los tiros del Ejército responde el silencio más absoluto, como una amenaza permanente que advierte a los sitiados de lo que sucedería en el caso de que se respondiera a un disparo. A media tarde, las puertas de la fábrica se abren y toda la fuerza sale tras una bandera enarbolada por el oficial de mando (...). Con la caída de la fábrica de La Manjoya, la Revolución dispone del arsenal más grande de dinamita que puede encontrarse en España (si sumamos las existencias de la fábrica a las ya cuantiosas existencias que la Revolución posee al adueñarse de los polvorines de todas las empresas mineras asturianas. PACO IGNACIO TAIBO Historia General de Asturias. Ed. Sivlerio Cañada. Vol. VII, pág. 109. Gijón, 1978 (...) Cuando fue asaltada la fábrica de Oviedo, se consiguieron las armas largas que escaseaban, pero entonces faltaron los cartuchos. Dos días antes de iniciarse la Revolución, el director de la factoría había ordenado el traslado de medio millón de proyectiles al cuartel de Pelayo. DIAZ NOSTY Historia de Asturias. Vol. VIII. Ayalga. Pág. 242. Salinas, 1977 |