S.B.H.A.C.

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores

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Imágenes de la Guerra Civil española Enlaces

13.- HEROICAS MUJERES REPUBLICANAS

13.1 La esposa de Hildago de Cisneros y la hija de Indalecio Prieto, Conchita, convirtieron el abandonado asilo-convento de las hermanas de San Vicente Paúl en un refugio para niñas (Madrid). Aquí vemos a dos de ellas, con sus lacitos, relimpias, ¡ pero..., con su escoba!

13.2 La columna Mangada se ha dado un tour por tierras de Ávila y tras unos importantes éxitos pero no consolidados vuelve a Madrid y desfila triunfalmente. Esta joven con toda la impedimenta al hombro sonríe para el fotógrafo. Hemos luchado y ganado, lástima que Mangada y sus hombres no pudieran tomar Ávila. La presencia combatiente femenina en esta columna era muy notoria a tenor de las muchas imágenes que se les hicieron.

13.3 Este antiguo as del ciclismo se refresca gracias a la amable colaboración de su compañera que sin desfallecer lo más mínimo alza el pesado artefacto a las manos del jinete mulero, y venga sonrisas para la foto, por tierras de Extremadura.

13.4 En Sigüenza, donde los republicanos se batieron el cobre duramente en los primeros días de la guerra, Padre, madre e hija, se enfundan el mono miliciano, cogen el fusil y se preparan para resistir. Toda la familia al frente. Probablemente, estas dos mujeres pasarían tras la foto a menesteres de intendencia, pues los republicanos, salvo excepciones, como muy bien estudió Mary Nash, no solían otorgarle a la mujer papeles muy activos en el frente, pues los prejuicios ancestrales pesaban todavía mucho en las mentes de los republicanos, aún así, estaban a años luz, de las ideas para la mujer de los facciosos.

13.5 Desde luego, para trabajar no había inconveniente, tanto en la industria textil, como en la bélica. Eso lo hicieron todas las naciones en guerra desde la Gran Guerra hasta nuestros días, para ello toda la mano de obra vale, pero sin ser iguales, pues los sueldos de las mujeres, a igual función, eran entonces, y ahora, bastante menores... En cualquier caso, la aplicada joven confecciona prendas para cubrir las necesidades de la República. Esta belleza serena, de concentrada actitud, con la mano sobre la rueda de la Singer, otorga a la joven una sólida placidez que nos hace admirarla por su sentido del deber.

13.6 El señor Matías Sánchez y su hija Eugenia de la columna Mangada desfilan por Madrid cargados de botín de guerra. Tiempos felices para los milicianos, principalmente socialistas, de esta columna. Por cierto, al señor Matías, su hija se le desarrolló felizmente, pues Eugenia abulta más que su padre y lleva más carga. Nada nuevo por cierto. La Astra 400 que Eugenia lleva en la mano, ¿se la habrá quitado a algún oficial faccioso?

13.7 Lini Dunjes valiente Alférez de nacionalidad alemana posa aquí con su arma con una sonrisa y una actitud resuelta. Mujeres en armas... ¿Quién sabrá algo de esta voluntaria?

13.8 La capitana Anita Carrillo de la Cía. de ametralladoras del Bon. México retratada con bella sonrisa. Las insignias son las nuevas del Ejército Popular, luego andamos como mínimo en noviembre del 37. 

13.9 Luisa Paramont que era rejoneadora fue ascendida a capitán por su dotes de mando. A ver si alguien nos manda una reseña de esta decidida mujer de la que apenas sabemos nada.

13.9.1 Luisa Paramont, de nuevo, sentada en el centro de la imagen con algunos compañeros de su unidad miliciana.

13.10 En el frente de Madrid, esta decidida y sólida oficial posa con su pistolón con una sonrisa entreverada cargada de resolución. Se trata de Mika Etchebehere (Mika Feldman de soltera), la decidida luchadora del POUM cuyo marido cayó en defensa de Sigüenza. Mika escribió un estupendo relato de sus venturas y desventuras en la GCe ("Mi guerra de España"), donde resulta admirable su entrega a la causa, pese a todas la vicisitudes que podían haber atenuado su conciencia.

13.11 La intelectual Isabel de Palencia que era de muy buena familia republicana parece que hizo campaña en favor de la República en sus viajes, concretamente contemplamos su conferencia en el Queen Mary II, en animada concurrencia y destacando sobre todo la ecléctica mirada del botones descubierto. Impresionante también la señora del abrigo de pieles arropando con su presencia a la vituperada Republica entre las gentes pudientes del extranjero.

13.12 El pueblo en acción, recogiendo leña o vendiéndola incluso, en el frío invierno del 37 en Madrid. Escena de retaguardia al modo clásico, mujeres, niños y paisanos a lo suyo, es decir a sobrevivir en la guerra y con el enemigo ante portas. La mujer de negro tiene a sus pies una garrafa, ¿agua?, ¿vino?, ¿combustible?

13.13 Clara Campoamor, republicana de ideas claras y de contundentes acciones posa con sus compañeros republicanos primero en un acto y después en un banquete, que también es un acto pero sentaditos y bien alimentados y refrigerados. Es famosa la discusión parlamentaria entre Clara Campoamor (Partido Radical) y Victoria Kent (Radical Socialista), otro peso pesado, a propósito de la concesión del voto a la mujer. La primera defendía la concesión inmediata, mientras que la segunda, planteaba su aplazamiento por cuestiones tácitas, pues se sabía que el voto femenino era conservador y perjudicaría a la República, como así fue. Esto ocurría el 1 de octubre de 1931, y los diputados republicanos se debatían entre su deber moral de conceder el voto a la mujer, y la incontestable realidad de que la mujer votaría mayoritariamente a las derechas. Se lo dieron...

13.13.1 Banquete en honor de Clara Campoamor, la decidida liberal del Partido Radical, que en la actualidad ha sido recuperada por distintas asociaciones, pero que en su época tuvo duras críticas, por su mala visión estratégica en la concesión del voto a la mujer. La cosa no es baladí, las elecciones del 33 las ganó la derecha, por la aportación del voto de derechas femenino que se acababa de estrenar. En la coalición derechista entraron los enemigos de la República (la CEDA de Gil Robles) que querían destruir la II República por vías pacíficas (por contra de Calvo Sotelo, que quería un golpe violento para hacer lo mismo, y que a todas luces fue lo que le costó la vida). La llegada de la coalición para fascista al poder, alarmó grandemente al movimiento obrero y detonó la crisis de octubre del 34. Las tensiones de octubre fueron terribles para la España republicana. Movilizada la CNT para las elecciones de febrero del 36, el Frente Popular ganó por poca diferencia, pero el partido antirrepublicano, pero por la vía pacífica, de Gil Robles perdió su fuerza en favor de los partidos violentos antirrepublicanos, que contagiaron (como siempre ha sido en España) a los militares africanistas. La suerte de la República estaba echada. No es que la victoria en el parlamento republicano de Clara Campoamor contra Victoria Kent a favor del voto a la mujer fuera responsable de la suerte de la II República, pero lo alimentó políticamente. Eso es lo que los grandes políticos de izquierdas reprocharon siempre a los radicales burgueses, su casi nula visión estratégica, como lo demuestran los casos siguientes: La sordera del gobierno ante la inminente conspiración (Azaña y Giral). La suicida decisión de no entregar armas al pueblo el 17 de julio del 36 y la subsiguiente, de licenciar a los soldados de los regimientos en rebeldía, que naturalmente sólo se cumplió en zona republicana y contribuyo a dejar al Estado completamente indefenso.

13.14 Los cofres, los sacos, los colchones, los hatillos, el balde, los niños, la mujer apesadumbrada, la dura realidad: victimas de los bombardeos, que han perdido sus casas y se encuentran en la calle, aunque podría haber sido peor. No hay ningún hombre en esta familia y es la mujer la que tendrá que apechugar con el desastre. ¿Encontrarían acomodo?

13.15 Esta foto, sin duda de propaganda, y que sirvió de inspiración para un conocido cartel republicano, trata de ilustrar como la mujer se hizo cargo de las tareas del campo con toda naturalidad. Opinamos que la guerra fue irrelevante en esta cuestión, en el mundo rural la mujer ya acometía estas tareas, insistimos, con toda naturalidad. El atavió y los arreos de las bestias dignos del museo de antropología. ¿Nos preguntamos de que zona de la España republicana serían?

13.16 Aquí más de lo mismo, pero con un pedazo de tractor, ¿sería ruso? para demostrar lo mismo que en la imagen anterior, que la mujer española no se arredraba ante nada. Una sonrisa trabajadora para el progreso y la propaganda republicana.

13.17 Tres mujeres y tres hombres en un taller de fabricación de obuses. La maquinaria, fresas y tornos se imponen a las figuras humanas en esta imagen fabril donde el esfuerzo de guerra republicano descansa al 50% sobre mujeres.

13.18  En guerra, como en paz, nada ha cambiado en esta fabrica textil, el capataz, un hombre, y las currantas, las de siempre, esforzadas mujeres que, de seguro, al terminar la jornada, comenzarían otra más en casa, la comida, la compra, la ropa, los niños, el marido, etc...

13.19 Mujeres, ancianos y niños en esta cola del Madrid ya racionado. Es septiembre, Madrid aún no está cercado, pero los productos ya escasean, por varios motivos, uno, lo de siempre, los acaparadores, otro, la alegre imprevisión de sindicatos y partidos en el verano del 36 que repartieron y consumieron hasta que comenzó la escasez, y otro final, la pérdida de los tradicionales proveedores de Madrid, ahora en Manos rebeldes. En resumen, sufridas mujeres y ancianos hacen cola mientras los niños se entretienen por los alrededores. Madrid en guerra, civiles en guerra.

13.20 Una grande republicana, Federica Montseny, líder anarquista y primera mujer Ministro en España (de Sanidad). La Montseny era una política realista que pese a su bagaje ideológico comprendió, con otros líderes anarquistas, que para derrotar, o siquiera contener al ejército rebelde no quedaba más remedio que colaborar con el Gobierno, en este caso el recién estrenado gobierno de Largo Caballero.

13.21 Estas peripuestas jóvenes, probablemente comunistas, forman una fila petitoria para sacarle las perelas (pelas republicanas) a los viandantes para comprarles un barquito a los rusos en desagravio por el que les hundió el crucero pesado rebelde Canarias. A cambio, han fabricado un bonito barco de madera con todo lujo de detalles.

13.22 Margarita Nelken, una de nuestras más admiradas mujeres republicanas y de las más olvidadas, menos mal que Preston la incluyo en las biografías de su libro sobre mujeres en la guerra civil. Los socialistas la olvidaron porque se paso a los comunistas, y los comunistas no le hicieron mucho caso porque era una recién llegada y además muy independiente en sus acciones. Como la Ibarruri, perdió un hijo en Stalingrado. Un golpe del que no se recuperó. La Nelken fue muy calumniada en su tiempo por su vida de mujer liberada y su activismo político.

13.23 Parece que un bombazo segó la mano de Rosario en el frente, que no se quejó y que mantuvo la calma hasta su llegada al hospital. Enterada la prensa de su entereza fue entrevistada y se hizo popular, y que incluso, Miguel Hernández, poeta del pueblo, la inmortalizó como Rosario Dinamitera. ¡Salud, brava mujer! De la estirpe republicana, del pueblo nacida, heroína y republicana. ¡Salud Rosario!

13.24 Le llamaban "La chata", y era sargento en alguno de los batallones de la 3 Brigada Mixta.

13.24.1 Otra imagen de la sargento.

13.25 Alguien  nos pasó esta foto y la siguiente. Parece que fueron tomadas en el entierro de Durruti en Barcelona. Vemos aquí el gesto sobrio de la anciana, y el sereno, pero más esperanzador de la madre y su hija. Ambos adultos denotan seriedad, fortaleza y resolución, los niños abren los ojos y ven pasar la historia. Una historia de lo que no mucho más verán y que guardarán en sus mentes durante toda su vida, pues poco más de un año después, ya no verán mas que militares, fascistas, curas, obispos y Congresos Marianos. Irrealidades que sólo existen en las mentes perturbadas de quienes ejercerán en Cataluña, tras la derrota, un poder despótico, cuajado de ritos estremecedores, alrededor de mentiras existenciales, Dios, Patria y Caudillo, que sólo les servían para justificar su asalto violento al poder, unos funcionarios del Estado, que en vez de servirle y protegerle se convirtieron en una banda de forajidos con una crueldad no conocida en España, ni en la guerra de la Independencia, que ya fue cruel, ni en las carlistadas, que también lo fueron. Y para librarlos de su condición de vulgares espadones en rebelión, señores de la guerra de la Europa del siglo XX, la Iglesia española les dio su bendición, los estados democráticos miraron para otro lado, y los estados fascistas les dieron todo lo que necesitaban para ganar la guerra, una vez que se demostraron incapaces de conquistar el poder de un golpe.

13.26 De esta imagen, también impresionante, se hicieron varios carteles y fotomontajes. La composición que el fotógrafo consiguió aquí es comparable a las mejores de Capa y otros importantes reporteros. El autor tiene que ser otro de los grandes, quizá Centelles.

13.27 Erguidas, disciplinadas, pero impacientes, estas españolas de toda edad y condición esperan a que los gendarmes abran de una vez la frontera. La composición es admirable. Un frente de rostros tallados por el frío que  expresan en sus gestos las encontradas emociones que la situación justifica. Frontera, quizá salvados, frío inclemente, impaciencia, resignación. Observen las manos heladas de la joven, el gesto simpático, pese a todo, del niño, un poema para la colección de rostros infantiles de la despiadada guerra contra los civiles española. Ese viento helado que viene de Francia está dejando a las gentes como estatuas de sal. Mujeres españolas, republicanas, esperando ayuda francesa...

13.28 Mujeres vascas con sus niños se reponen en la playa de Hendaya en septiembre de 1936, el primer exilio importante republicano. La abuela atiende a un niño y la madre, de duras pero bellas facciones españolas se preocupa por su vástago señalando precisamente su rostro la preocupación de madre. Madre española y republicana.

13.29 El presidente y su familia en Pyla Sur Mer. Francia. A su espalda cuatro mujeres, de su pasado y de su presente, sobre sus rodillas una niña de la que ignoramos su parentesco, pero que será el futuro de los allegados a Azaña. Republicanos burgueses, exiliados y en peligro. Lequerica, embajador franquista en la Francia ocupada, le seguía los pasos a todo republicano notorio, y en especial, y con gustoso y dedicado empeño, este diplomático quería prender al presidente para juzgarlo y fusilarlo como hicieron con Companys. Azaña tuvo la deferencia de morirse antes. No vamos aquí a insultar a Lequerica, pues aquí no se insulta a nadie, pero, estimado lector/a, desvíe su rostro de nuestra página, y musite con nosotros, Lequerica eras un hijo de la gran... Bretaña (o lo que usted buenamente quiera poner, amable lector/a)

13.30 Y para terminar el trago, una de las más demoledoras imágenes que jamás vimos en la guerra contra los civiles española. La mujer da de comer a su compañero a través de las alambradas francesas. La mujer con su gastado abrigo, de rodillas, cuchara en mano, y el compañero que mira para otro lado. A la vera de la republicana, el termo, la cazuela. Triste estampa para terminar.

ADENDA 2010

13.31 Enfermeras de la Cruz Roja, que tenía organización en las dos zonas y de cuyas relaciones lo ignoramos todo, se fotografían para las revista Estampa.

13.32 Una de las imágenes más emblemáticas de la guerra civil. La miliciana Rosita Sánchez que fue fotografiada el 26 de agosto de 1936 en el frente de Extremadura por la revista Ahora. Imagen paradigma de los primeros meses de la guerra donde el voluntarismo desorganizador de los milicianos podía dar las mejores imágenes de propaganda de la causa republicana. Civiles en armas, que son mujeres y amas de casa y madres, y también hombres, claro.

13.33 Gerda Taro fotografiada por su propio novio, Robert Capa, en Brunete y muy pocas horas antes de morir.  Delante, las gafas de Koltsov, un grande del periodismo soviético al que se le han endosado las mayores barbaridades represivas sin ningún fundamento. Pero los rusos en la GCe, son puro tiro al blanco, todo vale contra ellos, aunque esté basado en las propias crónicas de Koltsov en boca de su sosias, el coronel mejicano Miguel Martínez. Ya hay que tener mala fe en buscarle tres pies al gato en la evidente afirmación que hizo Koltsov a dirigentes de la Junta Delegada de Defensa de Madrid, de que tener miles de militantes franquistas (la mayoría militares cualificados) en la cárcel, cuando las columnas rebeldes estaban a tiro de horas, era suicida. Las matanzas de Paracuellos y pueblos cercanos subsiguientes, fueron un crimen y un baldón de la República, pero nadie se engañe, no eran inocentes civiles detenidos por sus ideas, eran todos partidarios de la rebelión, muchos de ellos detenidos con pruebas incontestables de traición y de los que el cien por cien hubieran pasado a engrosar las filas del ejército franquista. Así que, un crimen sí fue. Pero inocentes no eran prácticamente ninguno. Y en cuanto a Koltsov, él no ordenó nada, porque no podía hacerlo, por muy ruso que fuera, existía un delegado de Orden Público en la Junta de Defensa, y un vicedelegado y toda una estructura policial. Koltsov fue detenido a su regreso a Moscu, dentro de las terribles y largas purgas de Stalin. Se han oído afirmaciones de que fue denunciado por André Marty (uno de los que las difundió fue Hemingway), eso es pura patraña, ni Stalin ni Beria necesitaban de denuncias de nadie. Koltsov, lo tenía todo en contra, era judio, intelectual, y estaba en la cresta de la ola de su popularidad como escritor, tres cosas que en la Rusia de Stalin anterior de la guerra, te llevaban directamente a la muerte. Descanse en paz este brillante escritor que tanto amó y defendió España, mandado asesinar por el mayor hijo de la gran puta que nos dio el comunismo ruso para desgracia de todos los hombres y mujeres de izquierda que en el mundo hemos sido.

13.34 El Servicio Renault ha cambiado un poquito a lo que vemos. Los milicianos se han subido a la camioneta y la miliciana, que tiene un aire de decisión  indudable, con su Astrona en la mano y el dedo acariciando el gatillo, parece pedirles un hueco para luchar por al revolución. Pueblo republicano en armas. Después vendrá el Ejército de milicianos y después el Ejército Popular.

13.35 Mari Pepa Colomer y Dolors Vives, marcadas con aspas, dos pilotos femeninos del aeropuerto del Prat de Llobregat al inicio de la contienda y que se fotografían con sus compañeros de armas. Posteriormente pasarían a Escuelas de vuelo a cargo de la Generalitat.

13.36 Agitadora comunista en noviembre de 1936 arengando al pueblo madrileño para la defensa de Madrid. Mucho se ha hablado de la movilización madrileña en defensa de su ciudad. Y así fue y cierto es. Pero los madrileños movilizados fueron empleados fundamentalmente en fortificaciones y en pequeñas levas para reponer pérdidas, pues no había ni armas ni municiones para formar más unidades de las que ya había. Madrid, militarmente hablando fue salvada por la incipientes Brigadas Mixtas, más la 11 Brigada Internacional, más las unidades milicianas que venían combatiendo desde el verano. En su composición había muchos madrileños, no cabe duda, pero muchos más de otros lugares. En el rompeolas de España, estaba toda España, parafraseando a Alberti. En la imagen, a destacar la impresionante expresión corporal de la oradora con las manos en cruz y las palmas abiertas, un símbolo gestual de solicitud de ayuda y a la par de expresión sincera de no tener nada que ocultar

13.37 Victoria Kent, primera mujer Directora General de Prisiones y que siguió los pasos de otra precursora de las reformas carcelarias, Concepción Arenal. Desde que llegó Victoria Kent a este cargo, entre otras cosas,  desaparecieron en las prisiones españolas los grilletes y las cadenas. Y desde entonces ningún preso español se ve obligado a caminar como un tullido como vemos en las series y películas americanas. Victoria Kent pertenecía al partido Radical Socialista y posteriormente a Izquierda Republicana (Azaña). Enfrentada con Clara Campoamor al respecto de conceder de inmediato el voto electoral a la mujer, o esperar tiempos mejores, perdió, como es sabido, esta votación y la mujer recibió el voto, la izquierda perdió las elecciones de noviembre del 33 y Victoria no sacó acta de diputado, dimitiendo de su puesto de Directora General de Prisiones. Ni el propio Franco se atrevió a derogar algunas de sus reformas carcelarias. En la imagen, probando el rancho de la tropa en algún lugar del frente de Madrid. Victoria marcharía a la embajada de Paris, para facilitar los trámites de evacuación de niños españoles. Posteriormente se exilió en Méjico.

13.38 Instrucción apresurada y mala. El fusil se coge con la mano izquierda a la altura de donde tiene la mano el hombre, y con la derecha se acciona el cerrojo. Al principio pensamos que la imagen estaba al revés, pero el reloj de la muñeca nos afirmó en la idea de que el instructor y la instruida iban flojos en el manejo de armas.

13.39 Voluntaria del batallón Leningrado del Quinto regimiento. Casada, de la UGT y de profesión vendedora. Enfrente, moros, falangistas, y militares rebeldes, de profesión, sus muertes.

13.40 Desolación detenida un instante para que el fotógrafo la capte y que aún tuvo tiempo para que una de las mujeres intentara un sonrisa, casi más una mueca, en estas mujeres huidas de sus pueblos y refugiadas en el Madrid Asediado. ¿Y por qué se abandona todo lo que uno tiene en la vida, sobre todo si se es pobre? Muy sencillo, por miedo a que te maten. ¿Y que han hecho estas madres para tener miedo de que les maten a sus maridos, hijos e incluso a ellas mismas? Nada, sólo ser pobres pero conscientes. Pues queridos amigos, de antiguo los pobres en España iban a unos sitios llamados Casas del Pueblo donde otros compañeros pobres pero más capaces les instruían y los concienciaban de que su condición era meramente producto de la injusticia social. Y así las Casas del Pueblo les aclaraban la mente a la par que llenaban sus vida de esperanza en un mañana mejor. Y los ricos no podían soportar esta conciencia y se ponían apopléjicos y furiosos de sólo pensarlo y perdían la cordura y la humanidad. Por eso los pobres conscientes huían, por que eran muy conscientes de lo que les esperaba si se quedaban. Y en la actualidad, querido lector, los pobres nos quedamos sentados viendo la televisión mientras perdemos la facultad del habla, de la lectura y de la escritura que son las bases de nuestra conciencia social. Y somos tan bobos, amigos míos, que despotricamos continuamente de los políticos a los que acusamos desde nuestro sofá de todos los males del mundo mientras bebemos los vientos por unos millonarios que le dan patadas a un esfera de cuero dirigidos por otros millonarios que hacen grandes negocios mientras fingen ver el fútbol del equipo que arruinan. Pero aun así, volvemos a perder el culo por las vidas de estos millonarios, unos y otros, y sus putas de lujo. Sí que somos bobos...

13.41 Dolores Ibarruri, La Pasionaria, le dijo en el otoño de 1936 al Comandante del Quinto regimiento, que quería formar batallones femeninos. ¿Para la propaganda? Le preguntó Enrique Castro Delgado, a la sazón en el cargo citado. ¡No, no! Dijo la vasca, para el frente. ¡Amos anda! Le replicó Castro que era madrileño, pequeñito y de rostro aniñado, pero muy altanero. ¡Que bobada es esa! Qué quieres que se nos llenen las enfermerías de purgaciones? A Dolores le cambió la cara, esa cara de normal afable, se volvió la de una fiera, pero sólo en un par de fotogramas. La mujer de Julián Ruiz se levantó, miró y remiró al menudo comandante del Quinto y le espetó: Lo hablaremos en el Comité... y con los ojos le acarició al gaznate como si fuera una navaja albaceteña que le dijera:  Enriquito, que poco te queda en el cargo, hijo. Como así fue. Le largaron para el Ministerio de Agricultura. Pero hete aquí, que el incipiente batallón femenino se desmovilizó, y sus miembros integrados en otros batallones, tal como se venía haciendo hasta ahora, y naturalmente para tareas auxiliares. Con el tiempo (con la reforma de Prieto) el Estado Mayor del Ejército Popular prohibió la presencia de mujeres soldado en primera fila. La imagen corresponde a la entrega y registro del arma larga a unas milicianas del Quinto regimiento.

13.42 El dos de noviembre de 1937, los italianos bombardearon Lerida con especial salvajismo. Agustí Centelles estaba allí y saco una secuencia de escenas dramáticas a las que pertenece esta imagen. La guerra se lleva a la persona que más quieres, el padre de tus hijos, tus propios hijos, o incluso a ti mismo. ¿Pero que les habían hecho los leridanos a los italianos, o a los alemanes, o a los propios pilotos españoles, los peores, pues bombardeaban a sus compatriotas a sabiendas de que eran civiles indefensos, sobre todo mujeres, ancianos y niños. Los caballeros del aire, se bajaron pronto de sus caballos, ya en el otoño de 1936, y se subieron a  las mulas de Mola. ¿Caballeros del aire? ¡Ja!

13.43 Más efectos de los muleros de Mola. Esta vez mi Vallecas. ¡Malditos cobardes!

13.44 Y Y aquí, ¡las valientes vendedoras de prensa diaria del Madrid sitiado! Con dos ovarios y con el puño en alto.

13.45 Falleras y republicanas. No creo que se pueda pedir más.

13.46 Y Le acaban de tirar una bomba encima, pero la chica, herida, no pierde su conciencia y atrinca a sus dos hermanitos y ¡hale! para afuera que esto se cae. Inefable la mirada del infante. Cuando yo era niño en los cincuenta, un poco huérfano, un poco pobre, un poco abandonado, yo no sabía que me estaba pasando, pero desde luego sabía que era malo y gordo. Esa es la mirada del niño, que es auténtica aunque la imagen haya sido recreada por el fotógrafo.

13.47 Tres miradas también de guerra. La abuela, con la niña al cuello, como dicen en Asturias, la hija, aún con el espanto en su rostro, a saber lo que han pasado estos refugiados, y la niña a lo suyo, mundo niños, otro mundo...

13.48 Constantino Suárez, fotógrafo republicano de pro, que perdió su licencia al caer Gijón y que hubo de desempeñar variados oficios, sin que ninguna de sus fotografías, que se publicaban con desparpajo en todas los libros de la GCe antes de palmarla Paco, que se publicaban digo, sin que Constantino cobrara un duro, nos ofrece aquí una bella estampa de milicianas y milicianos campando a sus aires, puño al aire, fusil al gusto personal, maneras guerreras y la omnipresente gorrilla de campaña asturiana que se prodigaba en el frente de Oviedo. Tres hurras por Constantino Suárez y por quienes preservaron su obra ha poco.

13.49 ¡Ay, gran Centelles!, que estuviste en Lérida el dos de noviembre de 1937 y captaste imágenes de horror  que las mulas del aire, que no caballeros, y con perdón de las mulas, dejaron caer sobre el honrado pueblo republicano.

13.50 Y para terminar con alegría aquí está la sonrisa de esta voluntaria y al parecer leninista a la que no le arredran ni las balas ni los cañones ni los aviones fascistas. ¡Va por tí!