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26. ENTRE REPÚBLICAS

6.- ISABEL II (1843-1868)

VALORACIÓN ISABEL II

26.6.1 Isabel II fue nombrada reina a los tres años de edad, en 1833. No obstante su madre Maria Cristina de Habsburgo y Espartero fueron regentes, hasta 1840 Maria Cristina y desde esa fecha hasta 1843 Espartero

26.6.2 De los tres espadones al servicio de Maria Cristina e Isabel II, Espartero, Narváez y O´Donnell, traemos aquí un retrato de Narváez, "El espadón de Loja", llamado así por el pueblo, debido a su gusto por las soluciones autoritarias y violentas, como ocurrió en la revuelta de 1848. Narváez, junto con Espartero y O´Donnell, fue un tipo de dictadores camuflados que actuaban al amparo del partido al que pertenecían, y más aún que permitían que los pronunciamientos no desembocaran en una dictadura personal del espadón de turno, sino que llevaban al poder al partido que auspiciaba al militar. Un refinado entramado golpista que padeció España durante la regencia de Maria Cristina (1833-1840) y el reinado de Isabel II (1843-1868). De todos los espadones que los pueblos de España padecieron, destaca por su habilidad política y militar el general Baldomero Fernández (Espartero). Espartero provenía de una oficialidad que se había curtido en las guerras por la independencia de las colonias americanas. Se les llamaba los Ayacuchos, por la batalla dónde perdimos lo poco que nos quedaba en Sudamérica. Estos militares fueron el prototipo de otras castas militares que le amargarían la vida al país en sangrientas asonadas. El caso es que Espartero destaco en la primera guerra Carlista, recibiendo honores, títulos y mandos, a ciencia cierta bien exagerados, pues ningún militar cristino destacó tanto como para eso. En cualquier caso,  Espartero había sido uno de los del abrazo de Vergara que acabó en 1839 con la primera guerra carlista (el otro, el carlista Maroto, que se rindió con unas excelentes condiciones políticas y militares). Y ahora llegaba también la hora de la política para los generales isabelinos. Los liberales que se habían dividido en dos partidos, moderados y progresistas, ficharon los primeros a Narváez y los segundos a Espartero. En el final de esta guerra destacó un joven oficial, O´Donnell que también sería un espadón pistonudo. En 1840, estando Espartero en la cumbre de su popularidad y mando, se produjeron varias asonadas contra la regente que indujeron a Espartero a enfrentarse con Maria Cristina. Espartero consiguió quitarle la regencia a Maria Cristina y quedársela él.  Aquí se le vio el plumero al general, incluso entre sus compañeros de partido, que pronto vieron en el general progresista un simple dictador. Pero además, todo se le puso en contra. El ejército se le encabritó en 1841 y hubo de fusilar al valiente general Diego de León. Los catalanes se sublevaron en 1942, y Espartero bombardeó Barcelona sin piedad. Lo que finalmente le costaría el puesto pues primero se sublevó el general Prim, compañero de partido al fin y al acabo, y en 1843 se sublevaron los generales de ambos partidos encabezados por Narváez y Serrano. Espartero se exilió a Francia, de dónde regreso para participar en política en el bienio progresista de 1854-1856, pero sin ninguna fuerza ya en el ejército. Cuando Isabel II fue destronada, se le llegó a ofrecer a Espartero la Corona, al fin y al cabo, era el español de sangre no real que más cerca había estado de ser rey.

26.6.2.1 A la izquierda el general Serrano y a la derecha el general Espartero.

 

26.6.3 O´Donell, general cristino que destacó en las guerras carlistas, como todos los espadones con posibles se metió en política y fundó el partido de Centro de Unión Liberal que le dio mucho juego.

26.6.4 Sombreros de alto copete en esta reunión de altos jerifaltes del Partido Progresista durante la primera época del reinado de Isabel II.

26.6.5 Madrid, Plaza de la Villa, 1848. Narvaez se despide de sus fieles. Narvaez, conocido como el Espadón de Loja, será sustituido por otro espadón O´Donnell, que gobernará de la misma manera que el anterior, es decir, como dictadores, aunque esta vez con el Partido Proguesista, aunque O´Donnell era de centro. Espartero se apuntó al gobierno, en lo que se llamó gobierno de los dos cónsules. ¡Genial!

26.6.6 Los reinados de Fernando VII e Isabel II se caracterizan por el amor a los regímenes absolutistas en el caso de Fernando y a los regímenes moderados en el caso de Isabel. Ambos aceptaron cuando no les quedó más remedio, gobiernos progresistas. Dada la incapacidad de los partidos (normalmente conservadores y progresistas) para alcanzar el poder por vías constitucionales (no las había), los partidos se valieron de los espadones. Generales de prestigio adscritos a uno u otro partido y que se pronunciaban y tomaban el poder durante algún tiempo hasta que se producía la crisis (la eterna crisis española del siglo XIX) y otro general de signo contrario se pronunciaba y tomaba el relevo. Durante el reinado de Isabel II, tras la caída de Espartero y su temprana coronación, Isabel gobernó diez años (1844-1854) en lo que los historiadores denominan la Década Moderada con su Constitución de 1845. El general Narváez gobernó dictatorialmente y todas las leyes que de sus gabinetes salieron fueron retrógradas, si exceptuamos una ligera reforma del sistema fiscal. Así la ley de Ayuntamientos consagró al alcalde nombrado a dedo por el gobierno. Una Ley Electoral censitaria que sólo comprendía unos 90.000 varones (los de mayor fortuna), y aún así las elecciones estaban amañadas. Y para terminar y lo que es peor, se estableció un acuerdo con la Santa Sede por la que el Papa terminó por aceptar las desamortizaciones de Mendizabal y otras, a cambio de poseer el monopolio de la enseñanza en España y recibir subvenciones. Era el principio del problema eclesiástico. En 1854, el general O´Donnell se pronuncia en Vicalvaro contra el gobierno de Narváez, que termina por triunfar. A este periodo se le denomina Bienio progresista.  Espartero regresó del exilio y encabezó un gobierno progresista, aunque O´Donnell pertenecía a la Unión Liberal de centro. Durante este bienio se impulsaron los ferrocarriles y las Cortes constituyentes elaboraron una constitución que no llegó a aplicarse, pues la ruptura entre Espartero y O´Donnell en 1856 propició la vuelta de Narváez y de la constitución conservadora de 1845. Narváez cedió el poder al centrista O´Donnell dos años después, en 1858. O´Donnell tenía ideas expansionistas y nos metió en bastantes aventuras de las que nada práctico salió para el país. Empezó una guerra en Marruecos, (1859-1860), quizá para emular a Prim, que por cierto se había demostrado como un sanguinario en la campaña en las mismas tierras de 1856. Quiso, también, recuperar Santo Domingo, y se pegó con Chile y Perú, dónde destacó la armada española. Al país, todas estas fanfarrias militares se la traían al pairo, pero algunas traerían cola. En 1863, Narváez recuperó el poder, y como era más viejo y resabido, mas dictador se volvió. La popularidad de la monarquía, aderezada con la crisis económica de 1864, cayó por los suelos y se produjeron motines que fueron duramente reprimidos por Narváez. La oposición se juramentó para echarlo y de paso a su protectora, Isabel II. En 1867 murió O´Donnell, lider de los Unionistas, y finalmente, en 1868 murió Narváez. Empezaba la revolución de 1868, que los progresistas denominaron "La Gloriosa" o revolución septembrina, por el estallido en Cádiz, en septiembre de ese año. El almirante Topete, de la Unión Liberal, se sublevó en Cádiz. El resto del país también.

26.6.7 Casto Méndez Núñez fue nuestro último marino insigne. Dirigió la escuadra española durante la guerra que mantuvimos contra Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, ¡ahí es nada!, en 1866. La flota española en el Pacífico, al mando de Méndez Núñez, se encontraba en graves dificultades por falta de puertos amigos para aprovisionar, eso no obstó para que su comandante cumpliera a rajatabla las órdenes recibidas. Llegó a Valparaíso (que no tenía defensas) al mando de la escuadra y les dio badana, luego de dirigió al Callao e hizo lo mismo, aunque esta ciudad estaba fuertemente protegida. En esta última acción resultó herido, y fue cuando se dice que pronunció aquello de más vale honra sin barcos que barcos sin honra. Lo que parece que fue profético en el desastre del 98, tanto en Cavite como en Santiago.

26.6.7.1 Cuadro de Muñoz Degrain que recoge el momento en que Méndez Núñez cae herido a bordo de la fragata Numancia.

26.6.8 Tras el pronunciamiento del almirante  Topete en Cádiz en septiembre de 1868. En noviembre, el general Serrano avanzó hacia Madrid. Pavía, espadón de Isabel II, envió fuerzas para detenerlos. Pero en Andujar, en el puente de Alcolea, tras unas negociaciones y algunos pocos cañonazos, Serrano siguió su camino y llegó a Madrid. Isabel II hizo las maletas y pasó al destierro en Francia.

26.6.9 El romanticismo fue un movimiento artístico europeo que fructificó grandemente en España, pintores, escultores, literatos, poetas, llenaron las páginas de nuestra historia y de nuestros museos. En pintura prosperó el retrato y la pintura histórica, muy de moda en Europa. Traemos aquí una imagen de Federico de Madrazo, el pintor romántico por excelencia. Era hijo de un pintor neoclásico y sus hermanos también eran artistas. Era monárquico e Isabel II le nombró director del Museo del Prado, cargó que dejo con la revolución del 68. Entre sus obras destaca el retrato de la Condesa de Vilches que actualmente se puede apreciar en la ampliación del Museo del Prado.

26.6.9.1 El retrato citado, obra cumbre de Madrazo a mi entender.

26.6.10 La burguesía ilustrada perfectamente representada en esta imagen de artistas románticos del periodo isabelino.

26.6.10.1 Lectura de Zorrilla en el estudio de Antonia Maria Esquivel. Además de los dos nombrados aparecen todos los que eran algo en el mundo Isabelino. Hartzenbush, Gallego, Bretón de los Herreros, Ventura de la Vega, Quintana, Espronceda, Mesonero Romanos, etc..., amén de los políticos del momento, Martínez de la Rosa, Gil y Zárate, el duque de Rivas.

26.6.11 1848 Carolina Coronado, poetisa romántica y musa y protectora de otros muchos artistas. Todo un personaje de la época. Federico de Madrazo dejó un retrato de esta poetisa que fue coetánea de Rosalía de Castro.

26.6.12 En 1848 la burguesía catalana tomó la iniciativa para la construcción del primer ferrocarril de España. Barcelona-Mataró. Este impulso potenció la rápida construcción de una red ferroviaria nacional y la entrada de capitales extranjeros para este propósito. En 1865 había más de 3.600 kilómetros de vías férreas. En la imagen, del Instituto Municipal de la Historia de Barcelona, el citado ferrocarril.