S.B.H.A.C.

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Imágenes de la Guerra Civil española Enlaces

10.- Capricho Español (1)

10.1.1 El capitán Urbano charla con un grupo de madrileños que voluntariamente sirven de artilleros de esta pieza, un obús Schneider del quince y medio (trece calibres), que disparará o ha disparado sobre los rebeldes del Cuartel de la Montaña. No se ve más personal militar que el propio capitán. El grupo aparece distendido, casi alegre, sin percatarse de la presencia del fotógrafo, y eso nos hace pensar que la acción ya ha terminado o está a punto de hacerlo. Encima del militar un poco a la derecha y encaramado sobre el afuste vemos a un personaje curioso, un madrileño de pelo largo al que hemos visto en alguna otra fotografía de los primeros días de la rebelión (véase 10.8 y 10.9)

10.1.2 La chica, probablemente familiar de hombre que maneja la ametralladora (parece una Hotchkiss de 7 mm.) se arrima con decisión en un gesto que indica afecto y prevención al mismo tiempo. Los hombres, expectantes, parecen vigilar la calle preparados para cualquier contingencia mientras tratan de rendir a los sublevados de Campamento el mismo 19 de julio.

10.1.3 Artilleros leales son saludados efusivamente por los mismos hombres que pocas horas antes han participado en el asalto al Cuartel de la Montaña. Uno de ellos alza una Astra 400, botín de guerra de las que se sacaron más de 5000 de las dependencias del Cuartel de la Montaña. El sargento en primer plano no parece renuente, todo lo contrario, a la hora de saludar al paisano. Detrás, un cartel anuncia excursiones a Valencia.

10.1.4 Modesto y Líster, ya teniente coroneles, y un poco antes de la batalla del Ebro, bromean a cuenta de una instantánea que Líster le quiere hacer a Modesto. La imagen trasluce ambiente de camaradería y buenas relaciones personales, lo que después de leer a Tagüeña, no parece que fuera siempre así.

10.1.5 Un fotógrafo albaceteño captó esta imagen de los eufóricos miembros de este control, que con banderas, un revolver, pistolistas y una escopeta en retaguardia anuncian a voz en grito que por allí no pasara nadie desleal. A lo que parece, entre ellos y otros muchos, lo consiguieron. Destaquemos que el sol les da de frente y todos tienen el ceño un poco fruncido. En el alerón de la izquierda, la chica lleva el uniforme de las JSU, con esa ancha corbata de la época, que quien sabe si no volverá, la corbata, claro...

10.1.6 Estas dos muchachas, seguramente posando para el fotógrafo, parecen venir más de una verbena que de un suceso tan trágico con el asalto al Cuartel de la Montaña. Casco, bayonetas, un revolver, casi de juguete y cartucheras. ¡Botín de guerra! 

10.1.7 Admirable composición la de estas dos milicianas que, probablemente advertidas en el momento de la instantánea por el fotógrafo, poco tiempo tuvieron para posar, quedando tal como eran, la una seria y bastante marcial, la otra, amistosa, encantadora sobre su fusil que poco le falta para que sea más alto que ella.

10.1.8 Esta imagen y la siguiente nos ilustran de los primeros momentos de la detención del Comandante rebelde Ortiz de Zarate en Guadalajara. Milicianos, Guardias de Asalto y un Guardia Civil con un pañuelo miliciano al cuello, conducen al desafortunado militar a su triste fin. En ambas imágenes, un joven de pelo largo parece porfiar con los captores. El rostro del militar expresa sin dudas que el Comandante ha adivinado lo que su fracasada rebeldía entrañará momentos después.  El miliciano más a la izquierda lleva una pistola Jo-Lo-Ar, la pistola de los mancos que se decía.


El comandante de ingenieros Rafael Ortíz de Zárate, líder de los sublevados en Guadalajara, es capturado por las fuerzas leales tras la toma del puente del Henares. Zárate, que manejó personalmente una de las ametralladoras apostadas en el puente,  fue asesinado apenas unos pasos más adelante, El miliciano que le apunta con la rara pistola JO LO AR, es Toribio Díaz Esteban de las JSU de Guadalajara, Ignoramos si fue uno de sus ejecutores, aunque todo indica que fue así. El miliciano Toribio Díaz Esteban murió dos meses después en combate en la sierra de Madrid.

Julio Granell.

10.1.9 Como en la anterior imagen, el Comandante Ortiz camina hacia su destino con el espanto clavado en su rostro.

10.1.10 Fernando Condés Romero, capitán de la Guardia Civil, murió el 23 de julio de 1936 luchando por el Gobierno. Estos milicianos de la primera hora de la guerra posan muy serios delante de la puerta del "Cuartel General de Milicias Populares, Fernando Condés". Vemos un capitán en mono y un paisano con traje veraniego y corbata. 


José Gómez nos escribe para decirnos:

La fotografía 10.1.10 de las "Imágenes comentadas de la GCE" fue tomada en Cartagena (Murcia). El Cuartel de las Milicias Populares Fernando Condés fue instalado en la iglesia de San Diego de esta ciudad. 


Nos escribe José Vázquez Pedreño para decirnos:

En la fotografía 10.1.10 de "imágenes comentadas de la GCe" aparece efectivamente un Capitán de infantería en el que creo reconocer a Luis Pedreño Ramírez, quién tras tener mando sobre las milicias "organizadas " en Cartagena en los primeros días de la Guerra Civil fue designado por el General Martínez Cabrera para organizar un Batallón de Milicias en Baza (Granada), denominado "Pedro Galindo" siendo ascendido a Comandante (Mayor), tomando el mando de la 109 Brigada Mixta a principios de Mayo de 1937, falleciendo en combate el 13 de junio del mismo año en tierras extremeñas.

10.1.11 Elementos del Primer Batallón del Regimiento nº 13 "Pasionaria", unidad formada e instruida en el 5º Regimiento de Milicias Populares, ¡ahí es ná!, saludan al fotógrafo puño en alto y mirada de acero y cuerpo escurrido de españolito republicano al uso. La chica de la izquierda, probablemente familiar o militante, la otra de abanderada, seguro que contra la voluntad de Enrique Castro, su primer comandante, que en esto de mujeres en las milicias era un machista. Las insignias las del antiguo ejército. Estamos en septiembre, casi seguro, y van para la sierra.

10.1.12 Bueno, esto no es lo que parece, no se trata de un acto devoto de milicianos creyentes, simplemente se están trasladando obras de arte a un lugar seguro. Pero el oportuno click del fotógrafo consiguió captar la seriedad del momento, componiendo una paradójica estampa.

10.1.13 Quizá las mujeres lo hubieran hecho mejor que estos reclutones de piñón fijo, además, ¡del 5º Regimiento! Ni que fuera el primer día. De los seis voluntarios fotografiados, tres presentan armas con las manos cambiadas, y los otros tres, aunque lo cogen bien, parecen presentar una escoba en vez de un arma. En serio. Los milicianos parecen preparados para partir al frente y previsiblemente presentan armas a alguna autoridad republicana que les revista, esto nos da una idea de la escasa preparación y de la premura en la instrucción que las columnas milicianas hubieron de sufrir, enfrentándose en el valle del Tajo a tropas profesionales de elite, y en la Sierra, a soldados regulares y voluntarios altamente motivados que llevaban meses de instrucción premilitar, bien fueran falangistas o carlistas.

10.1.14 Más de lo mismo. Estos tampoco lo hacen mejor. La ventaja que tenían los del 5º Regimiento sobre los voluntarios de otras organizaciones, es que en el 5º no se discutía la necesidad de instrucción y disciplina, no se discutía la necesidad de mandos profesionales y no se discutía la necesidad de un ejercito regular. O sea, que empezaron con las ideas más claras, aunque sufrieron inicialmente los mismos fracasos que todos y ganaron sus primeras batallas sólo en el papel. Pero poco a poco, las unidades con origen en el 5º se convirtieron en verdaderas unidades militares en las que el mando podía confiar, y por tanto fueron privilegiadas en sus suministros, empezaron entonces los agravios y las acusaciones contra la excesiva presencia de los comunistas en el ejército, y todo lo que vino después. Las tropas con presencia mayoritaria comunista tenían privilegios, eso es cierto, pero la disciplina no se andaba con bromas y se sabe de algunos casos de proselitismo y también de discriminación y hasta de dura represión, pero se mantuvieron combativas y leales hasta el fin. Si uno es el gobierno, está solo en el mundo,  y tiene que formar un ejército para defender la mera vida de los ciudadanos, ya me dirán a qué tropas se prefieren.

10.1.15 Los milicianos saludan puño en alto después de volar el monumento católico del cerro de los Ángeles. Lo pétreos devotos que antes miraban con arrobo al Cristo, ahora miran estupefactos sin acabar de creérselo. Parece que las obras humanas para las divinidades no resisten la dinamita. No es que aplaudamos estos hechos del todo perjudiciales para la II República, pero pasado tanto tiempo y a 30 años de la muerte de Franco, me viene a la memoria el monumento del valle de Cuelgamuros.

10.1.16 Una curiosa imagen esta, donde tras una manifestación pro Ejército Popular de las que organizaba el PSUC (creemos nosotros) en apoyo del gobierno Negrín, lo que vemos claramente es que los soldados fotografiados llevan el marchamo del frente. Se trata sin duda de unidades combatientes traídas en camiones para apoyar la manifestación, y como no, probablemente de sus novias, amigas o militantes afines. La uniformidad es indiscutible la del frente del Este en el año 38 o finales del 37. Sólo se ven chicas y soldados con dos excepciones, el probable comisario, quinto por la izquierda en la segunda fila, que anda al parecer en lances nada bélicos, y el abuelete, tercero por la derecha, que ese sí que ya no sabemos que hace allí. Una de las chicas lleva una barra de pan bien agarradita. Soldados republicanos en festiva manifestación que seguro se lo pasaron pipa cuando la cosa terminó.

10.1.17 Republicanas costureras se afanan a la labor de confeccionar uniformes para los soldados de la República. Una leve sonrisa entreverada mientras fingen no percatarse del fotógrafo. Rostros y cabellos morenos de aquellos tiempos donde no se teñían las españolas el pelo. Y si me apuráis y con todo respeto, que poco nos diferenciamos de los que vienen ahora allende los mares para hacer estas o parecidas tareas. 

10.1.18 Milicianos madrileños, listos para partir a la Sierra posan para el fotógrafo puño al aire, decisión, y una gran esperanza en el futuro de la República. En primer plano Domingo Girón.

10.1.19 La dramática imagen compone las vicisitudes de la evacuación. Civiles, milicianos y un funcionario del gobierno tratan de organizarse en esta huida que quizá fue en Extremadura o quizá en la martirizada carretera de Málaga a Almería. La mujer del carro con un niño en brazos, trata de hacerse entender con los del carro de delante. Los hombres, apresurados, recogen a los niños y lo suben a los carros, el enemigo se acerca, el terror también. Caos, miedo, enseres apretujados, niños asustados...

10.1.20 Gigantes y cabezudos, tan populares en las fiestas de España, salen a la calle para, al modo popular, hacer ver a las gentes como ven a los Nacionales las gentes del pueblo. Primero parece que van los países de la hipócrita No Intervención, detrás, los Nacionales, un cura, un banquero, un alemán, un falangista, un general. Parece que lo tenían muy claro. El público aplaude y se divierte. No se han vuelto a hacer jolgorios como este en la España que siguió. Una pena.


Manuel García nos escribe para decirnos:

La imagen que ustedes publican en la sección "Capricho español" con la identificación 10.1.20 podría llevar el siguiente pie de foto: "Pasacalle festivo popular al paso por el jardín de la Glorieta, Valencia, 1937.ca., Foto Mayo."

Los edificios de inicios de siglo que se perfilan tras los "gigantes y cabezudos" corresponden a la actual Plaza Porta del Mar y dan acceso a las calles Navarro Reverter y Grabador Esteve y Colón.

Fotos del mismo pasacalle se reproducen en el catálogo Foto Hermanos Mayo, Instituto Valenciano de Arte Moderno, Valencia,1992, pág. 72 y 73. 

El original de esa foto se encuentra en el Archivo General de la Administración Civil del Estado, Alcalá de Henares.

La información que les envío corresponde al trabajo de investigación que hice sobre la agencia fotográfica Foto Hermanos Mayo para la exposición citada de la que fui comisario y autor de un extenso texto en el catálogo.

10.1.21 Esta conocida imagen de una pareja de milicianos presta para ir al frente confraternizando completamente ajena al drama que con seguridad protagonizaran ellos o sus compañeros días después, no hemos podido ubicarla en tiempo y lugar. Quizá, Madrid, septiembre para la Sierra. Quizá Barcelona, rumbo a Aragón. ¿Quien sabe?

10.1.22 Miembros de los servicios de propaganda de UGT han preparado un tren a este fin para realizar sus labores de agitación por las tierras leales. Las pinturas son cuidadas y tomadas de algunos carteles de UGT. Los militantes, mezcla de obreros y oficinistas, quizá también periodistas, han bajado para la foto. El día es caluroso y ninguno levanta el puño, no hace falta,  está muy claro.

10.1.23 Del sacerdote Vázquez Camarasa (segundo por la izquierda) sabemos muy poco, que era al parecer canónigo, que al menos sacó una declaración de apoyo a la República, que visitó a los rebeldes del Alcázar y les dio una misa, y nada más. Se agradecen informaciones. A su izquierda Barceló, militar de influencia comunista muy activo en el frente del Centro en las horas duras, y finalmente fusilado por los hombres de Mera Y Casado.

10.1.24 Ahí, con alegría y sin doblez, el personal de cocina de alguna columna republicana levanta sus cacharros para mostrar al fotógrafo su menestral ocupación sin un ápice de deshonra. En la vida del soldado, la comida es lo primero. Honor a todos los cocineros militares que en el mundo han sido. Malo que el enemigo, dispare todo tipo de munición y metralla, malo que la aviación te bombardee a traición y te cace como a un pato, malo que la artillería te despanzurre las trincheras, pero mientras la comida llegue caliente, el tabaco sea generoso, y alguna y ocasional botella de vino caiga en manos del soldado, todo va bien si estás vivo.

10.1.25 Aquí ninguna broma. Estos majaderos se visten de curas y se dejan fotografiar después de asaltar una Iglesia en algún pueblo de España. Entre bromas y risas, no sospecharon nunca que al acceder a la petición del fotógrafo sellaban sus sentencia de muerte cuando los franquistas utilizaran la foto para identificarles. El uno, el dos, el tres, el cuatro, el cinco, el seis...

10.1.26 Kati Horna hizo esta fotografía en algún pueblo cercano al frente de Teruel a mediados de 1937. La Iglesia, convertida en hospital de sangre, no parece desentonar para esta nueva función. Todo aparece limpio, luminoso, ordenado. Al fondo las siglas de la CNT.

10.1.27 Esta foto la escaneamos de un reportaje sobre Juan Pando en un semanario nacional. No nos quedó muy allá, pero dado su notable interés, aquí está, para que el lector puede juzgar a estos niños republicanos jugando a la arenga, de las que seguro vieron cientos reales. Otoño de 1936, el invierno se aproxima, no hay comida, ni combustible. Sólo hay bombardeos rebeldes, por tierra y por aire, racionamiento, República y mucha moral de combate. Niños republicanos juegan en un descampado, fotógrafo incluido, descampado quizá pulverizado por los "junkers", jugando, digo, a que Madrid resiste.

10.1.28 Alberti, en lo que parece una Massia en el frente del Ebro, probablemente recita, con su afortunada voz para ese afán, alguna de sus vívidas composiciones. La experiencia del poeta que iba para señorito con muchos posibles y se quedó en poeta comunista de largo exilio.

10.1.29 Alguno de los hermanos Mayo realizó esta extraordinaria foto, que de no ser un montaje, pues dos de los chicos miran al fotógrafo en vez de al proyectil, pero que de ser real, compone una instantánea tremebunda: El proyectil ha chocado contra la acera al lado de un grupo de chicos, luego ha rodado, y el fotógrafo, a sólo un par de metros ha fotografiado al grupo mientras se cruzaban sus miradas. Terrible.

10.1.30 Esta es una imagen conmovedora, aunque la calidad que ofrecemos, desgraciadamente, es muy mala. Por una carretera de la sierra madrileña dos soldados republicanos, un oficial y un soldado herido son adelantados por un blindado. Los dos hombres, enjutos, caminan lentamente. El oficial ayuda al soldado en un hermoso ejemplo de camaradería para todos los soldados del mundo. Son heridos de la malograda ofensiva de La Granja.

ADENDA 2010

10.1.31 Tras la batalla de las calles de Barcelona el 19 de julio, los trabajadores, olvidados pasados rencores, confraternizan con la Guardia Civil. El buen pueblo es poco rencoroso y lo perdona todo ante actos de lealtad como el que protagonizaron los agentes del Instituto en Barcelona.

10.1.32 Otra escena de lo mismo. En un pueblo de la Sierra de Madrid el miliciano local y el guardia que ha acudido a defender el lugar del asalto rebelde, almuerzan junto con toda naturalidad. La lealtad une a las gentes. Esta imagen del Archivo Rojo del Archivo General de la Administración (AGA), es paradigmática pero muy perturbadora.

10.1.33 Reclutas del Quinto regimiento exhiben sus cualidades gimnásticas ante profesores, familiares y amigos. Un público entregado.

10.1.34 La revista Estampa publicó esta imagen en julio de 1936 de dos milicianas armadas de fusiles y pistolón, con monos nuevos y carteras y botella de gaseosa al pie.

10.1.35 La piscina de la Isla, realización de la II República para disfrute y refresco de los veranos madrileños, fue destruidas por los bombardeos rebeldes. Lo curioso es que en el barrio de Salamanca no caían bombas, por ello, partidos y sindicatos, requisaron allí sus puestos de mando. Eso de no bombardear los barrios de los ricos tiene mucha guasa, pues mucho por el pan y la justicia y contra el comunismo internacional, y al final el puñetero interés.

10.1.35.1 La misma piscina antes de la guerra. Observe el lector la escasez de chicas de buen ver y los escasísimos bañadores masculinos de calzón corto.

10.1.36 Aquí Pozas, general de la República que tomó Belchite tras heroica resistencia de los rebeldes, conversa con algunos de estos, que le escuchan con variadas expresiones, pero ninguna de ellas temerosa. En Belchite, los rebeldes aguantaron tanto fuego que algunos estuvieron a punto de perder la razón. En cualquier caso, a todos los soldados del mundo se les pone una cara especial cuando tienen que rendirse, acto que junto con la propia muerte es lo peor que le puede pasar a un combatiente, y más en la Guerra Civil española, donde no había ninguna convención que protegiera los derechos del combatiente caído prisionero, y más todavía con la tradición de fusilamientos de las pasadas guerras carlistas, y tal como había empezado de la que hablamos. Para echarse a temblar. No queremos tirar para casa, pero creemos que los republicanos respetamos más a los prisioneros, una vez que Prieto prohibió fusilar a ningún civil o militar hasta terminada la guerra. En ambos bandos, pero sobre todo en el rebelde, había grandes unidades que tenían a gala no hacer prisioneros.

10.1.37 Los guardias de asalto, apostados para lo que pueda ocurrir en el Madrid del 19 de julio. A su trasera, la multitud embravecida. Momento dramático donde los haya, la guerra empieza aquí en Madrid. Los guardias sonríen, el oficial no tanto

10.1.38 Madrid, 1 de agosto de 1936, el presidente del Consejo de Ministros, Giral, se interesa por la llegada de efectivos valencianos para reforzar Madrid contra lo ataques de Mola. Curiosamente, a la izquierda de la foto y a media altura se a un Negrín, a título particular, asistiendo al encuentro.

10.1.39 Guadalajara, marzo de 1937. La República ha derrotado a los italianos y Miguel Hernández subido al capó de un automóvil arenga a los soldados. Miguel Hernández combatía en la Brigada Móvil nº 1.

10.1.40 Niñas madrileñas, postulantes de la Cruz Roja, escenifican un traslado de muñecas heridas (una va vendada), y con el concurso de una solícita madre.

Rev. 4.00 y adenda 2010